jueves, 16 de agosto de 2018   ENTRAR  

 

 

 

        

          

            QUIENES SOMOS                              RESEÑA HISTORICA  |  CRONOLOGIA

            

 

          

 

 

            Conozca nuestra historia y aprenda de que nos ocupamos en AADI-CAPIF:

 

 

            RESEÑA HISTORICA

 

            A principios del siglo XX, se produjeron importantes cambios en los hábitos de consumo de las

            obras musicales en nuestro país:

 

             Los mismos se debieron a la apareción del fonógrafo y la radiofonía que desplazan la

            ejecución en vivo de los artistas.

            

            

             Con el inicio de la actividad de las primeras radios se amplía la audiencia, hasta el momento

            restringida a los salones y teatros.

              

            

             Las grabaciones crecen hasta convertirse en la forma más habitual de difusión.

             

            

            

Se transforma la difusión en los cafés y los salones de baile. De esa manera la ejecución y la interpretación se conservan y se difunden con independencia de la persona del artista en vivo. Todo esto provoca que gran parte de los músicos profesionales se encuentren sin empleo, situación que se repetía en el resto de los países del mundo. Todas estas transformaciones redundan en una situación apremiante para los artistas. Esto obliga a los sectores interesados a plantearse el problema de la defensa del derecho del intérprete y ejecutante. Los artistas y los productores de fonogramas crean sus propias asociaciones en busca de una compensación económica para los profesionales desplazados. Sus reclamos fueron encuadrándose jurídicamente siguiendo los principios del derecho de los autores, circunstancia similar a lo acontecido con motivo del desarrollo industrial de la imprenta. Como consecuencia de las conquistas logradas por estas asociaciones, surgen problemas prácticos en cuanto al modo de percepción y control de estos derechos.

 

 

 

 

             

        

 

 

 

 

 

 

 

 

          

 

Si bien en nuestro país existía legislación que amparaba los derechos de propiedad intelectual desde principios de siglo (Ley 11.723 conocida como "Ley de Propiedad Intelectual" o "Ley Noble") los intérpretes y productores de fonogramas no recibían retribución alguna por la difusión pública de sus obras. Es recién a partir de los decretos reglamentarios 1670 y 1671 del año 1974, que son autorizadas para la percepción y administración de las retribuciones por los derechos, dos entidades: AADI y CAPIF. A través de esta reglamentación, las entidades mencionadas están facultadas para crear una Asociación Civil con personería jurídica a efectos de presentarse ante los usuarios de música para efectuar la recaudación de las compensaciones. Así fue que el 26 de febrero de 1975, se reunieron los integrantes de las dos entidades para formalizar el acto fundacional de la entidad recaudadora que denominaron AADI CAPIF.